-Ok, ya puedes empezar. Esta grabando-
-¿Qué se supone que diga? ¿Qué se supone que haga?-
-Lo que quieras, podrías empezar por presentarte-
-Pues. Soy Alena-
-Bien, ¿Qué edad tienes Alena?-
-Según mi mamá, papá, calendario y demás recién cumplí diecisiete
este año-
-Bueno, ¿quieres entrar en detalle con eso o quieres
contarnos de dónde vienes?-
Lo pensó
-Vengo de donde el sol sale cada mañana y de donde la luna sale
cada día cuando no juega a las escondidas con el mundo. Vengo de donde se sueña
con el corazón y con los ojos abiertos, de donde la vida crece en cada átomo de
oxigeno que respiramos y por supuesto de donde una sonrisa alegra el día de
cualquier persona sola. También vengo de donde la tristeza se esconde cada
segundo y de donde creer en algo puede ser un gran error, de donde la
confianza se pierde más rápido que cualquier cosa y de donde nunca cambiaría
nada pues todo es perfecto en su imperfección.-
-Wow, eso queda en...- Le lanzó una mala mirada para callarla-
Esta bien. Siguiente pregunta.
-¿Cuánto más durara esta farsa?- Solo incomprensión por parte de
la señora- Mire. Sé que usted ya esta fastidiada conmigo y puedo decir que el
sentimiento es mutuo así que simplemente acabemos esto de una vez para que
pueda entrevistar a una niña normal a la que solo le importe lo que diga la
sociedad y nada más-
Solo se notaba el silencio en la pequeña sala apenas decorada con
un sofá color caoba y una mesita de centro.
-Entonces...- la miró con zozobra y se levantó de su asiento- Que
tenga buena tarde y suerte para encontrar otra chica en su entrevista-
-Tristeza- respondió la mujer de mediana edad mirándola de arriba
a abajo- Eres solo tristeza y soledad
-¿De qué habla?- preguntó con cierto grado de cautela mientras se
decidía en si tomar asiento o no.
-Creo que tú lo sabes bien.- Realzo sus gafas con sus gordas y
medianamente decoradas manos- Escondes una gran tristeza y estás sola, en
verdad no hay casi que decir pues aunque nunca pareces predecible; lo eres. Te
la debes pasar pensando en cosas sin sentido y estúpidas que traten de
disimular un poco la realidad que tú misma te has creado tras perder toda
esperanza, de hecho lo único que realmente esperas es que la muerte llegue por
ti cualquier día mientras miras hacia el pasado que fue.- Tomo un suave respiro
indicando que estaba dispuesta a decir todo lo que reflexionara sobre Alena.
-¿Cuáles son sus intenciones?- Soltó sin tantos rodeos, era
inexplicable como pudo haber leído eso de alguien que se esconde tan bien.
-Ningunas, simplemente quiero que te sientes y respondas con la
mayor sinceridad que te sea posible, no creo que te sea tan difícil. ¿O sí?-
-No puedo ser más sincera de lo que le he
enseñado con estas pequeñas y apenas respetables preguntas, sé que no es la
clase de sinceridad que usted ha estado esperando pero es todo lo que puedo
ofrecerle. Nunca tendrá más de mí; incluso aunque fuera de mi familia. Soy
reservada.-