lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo Uno: La entrevista

-Ok, ya puedes empezar. Esta grabando-

-¿Qué se supone que diga? ¿Qué se supone que haga?-

-Lo que quieras, podrías empezar por presentarte-

-Pues. Soy Alena-

-Bien, ¿Qué edad tienes Alena?-

-Según mi mamá, papá, calendario y demás recién cumplí diecisiete este año- 

 -Bueno, ¿quieres entrar en detalle con eso o quieres contarnos de dónde vienes?-

Lo pensó

-Vengo de donde el sol sale cada mañana y de donde la luna sale cada día cuando no juega a las escondidas con el mundo. Vengo de donde se sueña con el corazón y con los ojos abiertos, de donde la vida crece en cada átomo de oxigeno que respiramos y por supuesto de donde una sonrisa alegra el día de cualquier persona sola. También vengo de donde la tristeza se esconde cada segundo y de donde creer  en algo puede ser un gran error, de donde la confianza se pierde más rápido que cualquier cosa y de donde nunca cambiaría nada pues todo es perfecto en su imperfección.- 

-Wow, eso queda en...- Le lanzó una mala mirada para callarla- Esta bien. Siguiente pregunta.

-¿Cuánto más durara esta farsa?- Solo incomprensión por parte de la señora- Mire. Sé que usted ya esta fastidiada conmigo y puedo decir que el sentimiento es mutuo así que simplemente acabemos esto de una vez para que pueda entrevistar a una niña normal a la que solo le importe lo que diga la sociedad y nada más- 

Solo se notaba el silencio en la pequeña sala apenas decorada con un sofá color caoba y una mesita de centro.

-Entonces...- la miró con zozobra y se levantó de su asiento- Que tenga buena tarde y suerte para encontrar otra chica en su entrevista-

-Tristeza- respondió la mujer de mediana edad mirándola de arriba a abajo- Eres solo tristeza y soledad

-¿De qué habla?- preguntó con cierto grado de cautela mientras se decidía en si tomar asiento o no.

-Creo que tú lo sabes bien.- Realzo sus gafas con sus gordas y medianamente decoradas manos- Escondes una gran tristeza y estás sola, en verdad no hay casi que decir pues aunque nunca pareces predecible; lo eres. Te la debes pasar pensando en cosas sin sentido y estúpidas que traten de disimular un poco la realidad que tú misma te has creado tras perder toda esperanza, de hecho lo único que realmente esperas es que la muerte llegue por ti cualquier día mientras miras hacia el pasado que fue.- Tomo un suave respiro indicando que estaba dispuesta a decir todo lo que reflexionara sobre Alena.

-¿Cuáles son sus intenciones?- Soltó sin tantos rodeos, era inexplicable como pudo haber leído eso de alguien que se esconde tan bien.


-Ningunas, simplemente quiero que te sientes y respondas con la mayor sinceridad que te sea posible, no creo que te sea tan difícil. ¿O sí?-



-No puedo ser más sincera de lo que le he enseñado con estas pequeñas y apenas respetables preguntas, sé que no es la clase de sinceridad que usted ha estado esperando pero es todo lo que puedo ofrecerle. Nunca tendrá más de mí; incluso aunque fuera de mi familia. Soy reservada.-



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