Niebla que aduras penas dejaba pasar los rayos de calor enviados por la
maravillosa y gigantesca estrella. Era abrumador como aquel clima le agradaba
tanto más que la soledad. Había tenido razón al decir
todas esas cosas sobre ella y sin embargo no logro obtener nada ciento
que unas cuantas malas miradas más y uno que otro bufido.
Era difícil de comprender aquello si no se era su misma persona. Siempre había sido así de
simple, incluso más simple que las calles solas un día de feriado donde todos
van a viajar con sus familias a maravillosos lugares apenas inimaginables para
Alena; era verdad, ella misma se construyo su soledad años atrás cuando ni siquiera tenia claro el gran sentido de esta.
Lo podía recordar, como caminaba por las calles intransitables por cualquiera que quisiera seguir teniendo sus cosas o si al caso seguir con vida; no lo sabia y eso era lo más excitante de todo. No sabia si quería seguir con ella o no después de saber que todo se había perdido; que todo lo que ella alguna vez soñó era na fantasía irrealizable tras ver a su padre y madre yendo lejos de ella.
-Volveremos pronto, para tu cumpleaños-
-¿Seguros? No quiero ir sola a la playa-
-Alena, calma. Volveremos te lo aseguro-
Su madre siempre fue una mujer feliz y decidida a lo que fuera, su padre fue aún peor pues todo lo que él decía se hacia; sin importar si era bueno o malo. Era tan caótico cada vez que se encontraban todos juntos, nunca lograban ponerse de acuerdo y ademas alguien, por lo general ella, terminaba llorando siempre
-¿Seguros? No quiero ir sola a la playa-
-Alena, calma. Volveremos te lo aseguro-
Su madre siempre fue una mujer feliz y decidida a lo que fuera, su padre fue aún peor pues todo lo que él decía se hacia; sin importar si era bueno o malo. Era tan caótico cada vez que se encontraban todos juntos, nunca lograban ponerse de acuerdo y ademas alguien, por lo general ella, terminaba llorando siempre